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Cinco señales de que tu página web está perdiendo clientes

Una página web no avisa cuando falla. Simplemente, la gente entra, no encuentra lo que busca y se va con otro. Estas cinco señales se revisan desde tu teléfono, en diez minutos.

4 min de lecturaActualizada

Quizás tu página web se hizo hace años y nadie la volvió a mirar. Existe, tiene el nombre del negocio y está “en internet”. Pero una página que no funciona bien hace algo peor que no existir: le muestra al cliente un negocio descuidado justo cuando está decidiendo.

La buena noticia es que no hace falta saber de tecnología para darte cuenta. Agarrá tu teléfono y hacé estas cinco pruebas.

1. En el celular se ve mal

Quien busca un negocio local muchas veces lo hace desde el teléfono, en la calle o en el auto.

La prueba: abrí tu página desde el celular. Fijate si tenés que agrandar con los dedos para leer, si el texto se sale de la pantalla o si los botones son tan chicos que tocás el equivocado.

Si pasa alguna de esas cosas, el cliente no se esfuerza. Vuelve atrás y toca el siguiente resultado de Google, que suele ser tu competencia.

Qué tiene que pasar: el texto se lee sin agrandar, todo entra en el ancho de la pantalla y el botón para llamar o escribir se toca fácil con el pulgar.

2. Tarda en cargar

Cada segundo de espera es gente que se va. No porque sea impaciente, sino porque tiene otras opciones a un toque de distancia.

La prueba: apagá el wifi, usá los datos del teléfono y abrí tu página. Contá cuánto tarda en verse algo útil. Si pasan varios segundos con la pantalla en blanco o a medio armar, tenés un problema.

Las causas más comunes son fotos muy pesadas, plantillas cargadas de cosas que no se usan y un alojamiento de baja calidad que responde lento.

Qué tiene que pasar: en uno o dos segundos ya se ve el nombre del negocio, qué hacés y cómo contactarte.

3. La información está vieja

Nada espanta más que llamar a un número que ya no existe o llegar a un local que cambió el horario. Y es fácil que se escape: el horario de invierno que nunca se actualizó, el servicio que ya no hacés, la dirección anterior, la foto de un producto que ya no vendés.

La prueba: leé tu página como si fueras un cliente nuevo. Revisá teléfono, dirección, horarios, servicios y el año que aparece al pie. Si el pie de página dice un año viejo, el cliente asume que el negocio está abandonado.

Qué tiene que pasar: todo lo que dice la página es cierto hoy, y coincide con tu ficha de Google y tus redes.

4. No es obvio cómo contactarte

Alguien entró, le gustó lo que vio y quiere preguntar. Si en ese momento tiene que buscar el teléfono, lo perdiste.

La prueba: abrí tu página en el celular y, sin bajar, fijate si ves una forma de contactarte. Tocá el teléfono: ¿abre la llamada? Tocá el botón de WhatsApp, si tenés: ¿abre el chat? Mandá un mensaje por el formulario: ¿te llegó?

Un formulario puede dejar de funcionar y que nadie se entere, porque los mensajes que no llegan no avisan.

Qué tiene que pasar: un botón claro para llamar o escribir, visible sin buscarlo, que funcione a la primera. Y un formulario que probaste este mes.

5. El navegador la marca como “no segura” o Google no la encuentra

La prueba, parte uno: mirá la barra de dirección cuando abrís tu página. Si al lado del nombre aparece “No seguro”, o no aparece el candado, el navegador le está diciendo al cliente que no confíe. Ese aviso solo ya alcanza para que alguien se vaya.

La prueba, parte dos: buscá en Google el nombre de tu negocio y la ciudad. Si tu página no aparece en los primeros resultados, algo está mal. Puede ser que Google no la esté leyendo bien, que el título de la página no diga quién sos o que otros sitios estén usando tu nombre mejor que vos.

Qué tiene que pasar: el candado siempre, y tu página primera cuando alguien busca tu nombre.

Si encontraste dos o más

Una sola de estas señales ya te cuesta clientes. Si encontraste dos o más, la página probablemente te esté restando en vez de sumar.

No siempre hace falta empezar de cero. A veces alcanza con arreglar el celular, actualizar la información y poner bien visible el botón de contacto. Otras veces la base es tan vieja que conviene rehacerla, porque cada arreglo cuesta más que empezar bien.

Lo que no conviene es dejarla como está. Tu página web trabaja todos los días, a toda hora, con cada persona que te busca. Conviene que trabaje a favor tuyo.

Una lista para guardar

Cada tres meses, desde el teléfono:

  1. ¿Se lee bien sin agrandar?
  2. ¿Carga rápido con los datos del celular?
  3. ¿Teléfono, dirección y horarios son los de hoy?
  4. ¿El botón de contacto está a la vista y funciona?
  5. ¿Tiene el candado y aparece primera cuando buscás tu nombre?